Este verano, los argentinos elegirán destinos turísticos nacionales para relajarse, después de un año traumático por la pandemia de la covid-19, o directamente quedarse en casa, aprovechar la pileta y el encuentro familiar. Los datos de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) sobre el pasado fin de semana largo: se gastó poco, se eligieron destinos cercanos, económicos, y se trasladó un 26% menos de gente de la que lo hubiera hecho en condiciones normales.
CAME sostuvo que el fin de semana largo dejó $4.500 millones para las economías regionalesLa capacidad adquisitiva de los argentinos para realizar turismo internacional se redujo un 38% en el último año, y respecto de fines 2017 bajó un 65% por efecto combinado de devaluaciones y recargos tributarios, llevando al turismo emisivo a su mínima expresión, situación que ya se evidenciaba antes de la paralización de los flujos turísticos mundiales, analizan los economistas Marcelo Capello y Marcos Cohen Arazi, del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral). Pero esta situación no es nueva si se toma en cuenta los sobresaltos que vivieron los argentinos, ya expertos en surfear las crisis, que querían viajar al exterior en las últimas décadas.
• La devaluación de 2002 que redujo más de 70% el salario para turismo, un fenómeno generalizado que afectó a toda la economía.
Ferias, conciertos, exposiciones y caminatas, las propuestas del verano en Yerba Buena• El crecimiento salarial sostenido en dólares (salvo por la devaluación del año 2009) entre 2002 y 2012, que llevó a una capacidad adquisitiva entre 60% y 77% más elevada en ese último año que la que había a fines de 2001 (la diferencia se debe a cambios en la presión tributaria sobre personas).
• La caída en la capacidad de compra provocada por la devaluación de 2014, sumado a los recargos al turismo emisivo que se aplicaron en el periodo 2012- 2015 (que por otra parte generaron mayor atraso cambiario).
Neuquén y Río Negro podrán recibir turismo internacional para ver el eclipse• La remontada de capacidad adquisitiva 2015-2017, que ocurrió por efecto combinado de devaluación, acompañada de la normalización del mercado de cambios y posterior atraso cambiario, que llevó a la capacidad de compra en términos de turismo internacional a máximos históricos en tres décadas (incluyendo los ’90).
• La turbulencia de los años 2018-2020, tanto en términos cambiarios como en lo relativo a la reintroducción de recargos al consumo en dólares, que representó una brusca caída de la capacidad de compra.
• En el caso de la capacidad de compra del salario industrial para hacer turismo internacional (tomado como referencia para las comparaciones), se redujo 38% en el caso de solteros y 37% en el caso de casados con hijos en el último año y, respecto de fines 2017, descendió un 65%. Así, la capacidad de compra actual es comparable al de comienzos de 2006, dicen los economistas.
Tucumán podría ser el destino de un tour brasileño de turismo en motoDe examinar la evolución de capacidad de compra y flujos turísticos en años previos, se desprende que en el futuro si se quisiera eliminar el impuesto PAIS y el recargo impositivo a los consumos en el extranjero, podría darse un boom de turismo emisivo, incluso si se acompañara con una devaluación
El ministro de Turismo de Catamarca confirmó que abre sus fronteras desde el lunes 14Para los turistas brasileños y chilenos, el contexto actual de precios relativos favorece el turismo en Argentina (valiéndose de las cotizaciones alternativas del dólar), aunque esta decisión no está guiada solo por los precios; su poder de compra creció 35% y 81%, respectivamente. De este modo, cuando se normalice el turismo Argentina podría tener una balanza relativamente equilibrada. Los economistas del Ieral observan un factor que podría alentar la recuperación del turismo receptivo, aunque las mayores ventajas para los turistas vendrían de la mano de la cotización informal de la divisa, algo que no todos los viajeros considerarían apropiado al deber recurrir a entornos informales. En cualquier caso, además del costo de vacacionar en Argentina, los turistas estarán observando la evolución sanitaria (por los riesgos de contagio y eventual hospitalización en el país) y las restricciones vigentes (en especial las relativas a la movilidad), por lo que aún con un importante estímulo de precios relativos, podría ser difícil atraer turismo receptivo internacional a corto plazo, finalizan.